Texto: Alondra Muñoz
Ilustración: Gaby Ramos

La neurosis nunca había sido tan atractiva, hasta que Woody Allen concibiera esos interminables e ingeniosos monólogos desesperanzadores acerca del amor, sexo, dios y el judaísmo.

Allen Stewart Konigsberg, judío ortodoxo nacido y criado en Brooklyn, New York, logró reinventarse a pesar de su casi patológica timidez y su excesivo pesimismo sobre la muerte. Durante su adolescencia, gracias a su original sentido del humor, carente atractivo físico y su poco éxito en la escuela, decidió sacarle provecho a la facilidad que tenía para hacer reír y se convirtió en cómico. Iniciando en bares y programas de televisión, su material principal era una mofa a la comunidad judía (de la cual conocía bastante) y una sátira a la clase burguesa; esta etapa marca su incursión al cine como actor y director, pero principalmente como guionista, donde radica su mayor talento.

Durante ésta época sus películas estaban plagadas de slapsticks, de un humor simplista pero cargado de sarcasmo y diálogos profundos que rayan en los cuestionamientos filosóficos. Su filmografía marca a What’s up Tiger Lily? (1966), su cinta debut como director; pésima película de origen japonés, de la que sólo pueden atribuírsele los diálogos en inglés, los cuales no fueron respetados por los productores como él los había escrito y al final la cinta fue exhibida sin su aprobación.

Para los fans, Take the money and run (1968) representa su verdadero debut, ya que es su primer película como escritor, director y además, actor principal. Este prolífico periodo fílmico se nutrió con cintas como Bananas (1971), Everything You Always Wanted to Know About Sex (But Were Afraid to Ask) (1972), Sleeper (1973) y Love And Death (La última noche de Boris Grushenko) (1975).

Siempre ha afirmado que no le interesan las críticas ni los premios, hacer películas lo mantiene alejado de sus “manías”; ha declarado que los problemas del día a día durante la filmación hacen que sus dilemas existenciales pierdan importancia, de ahí la necesidad de producir y lograr estrenar una película por año desde finales de los sesenta.

Su desinterés por el reconocimiento público llega a tal nivel que no ha asistido a ninguna ceremonia de los Oscar a pesar de haber sido nominado 10 veces y ganado en cuatro ocasiones, argumentando que esa noche toca el clarinete con su banda de jazz, The New Orleans Jazz Band. Por lo que para los fans no importa la calidad de la cinta, siempre será rescatable gracias a la increíble banda sonora que elige con gran maestría.

Otro de los sellos característicos son los créditos; letras Windsor blancas sobre fondo negro y música de jazz sonando. Este cambio de tipografía la inició en la cinta Annie Hall (1977), lo cual significa un parteaguas en la filmografía de Allen, pues aquí se aleja de la comedia física y se centra en su famoso personaje neurótico, hipocondriaco e introvertido. Con cintas como Manhattan (1979), Hannah And Her Sisters (1986), Husbands And Wives (1992) analiza la naturaleza humana con un humor más sobrio, e inicia su eterno idilio; el romance más largo que ha tenido, la ciudad que lo vio nacer: Nueva York.

Woody Allen es Nueva York, no hay otro director que haya retratado con tanta complicidad y fervor (tal vez Martin Scorsese o Francis Ford Coppola) que logre transmitir tal amor y devoción por la ciudad; sólo él consigue que el espectador se sienta ahí, en sus cintas puedes respirar Nueva York, majestuosa, late escena a escena y no solo es una buena fotografía, sino que se convierte en un personaje más, siempre presente, siempre hermosa, la ciudad se siente y logra hacerte sentir que la conoces y la amas como él lo hace, sabedores que con su imponente belleza se roba el protagonismo.

En las dos últimas décadas ha dejado ver la gran admiración que siente por Europa, pues es en ese continente donde ha tenido mayor reconocimiento y ha filmado durante los últimos catorce años, cintas calificadas por los expertos como “turísticas” al retratar los lugares más emblemáticos de España, Francia, Italia y Reino Unido de las cuales destacan The Curse Of The Jade Scorpion (2001), Match Point (2005), Vicky Cristina Barcelona (2008), Midnight in Paris (2011) y To Rome With Love (2012).

 

Top Cinco de las indispensables:

Annie Hall  (1977).
Manhattan  (1979).
Everything You Always Wanted to Know About Sex (But Were Afraid to Ask) (1972).
Hannah and Her Sisters (1986).
Bullets over Broadway (1994).

Top Cinco de las que debes ver para congraciarte con los fans:

Zeling (1983).
Bananas (1971).
Sweet and Lowdown (1999).
The Purple Rose of Cairo (1985).
Blue Jasmine (2013).

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