El músico chiapaneco afina los últimos detalles de Doméstico, su primer material en solitario, que cuenta con la participación de grandes músicos mexicanos como Aarón Cruz, Luis Portillo, Rubén Limas, Itto Coutiño, entre otros.

Texto: edgar laram

Jesús Estrada, o simplemente “Chuz” como la mayoría lo conocemos, antes que un excelente baterista chiapaneco y parte de la alineación formal de Jesse y Joy —La banda mexicana de pop—, es un músico en pleno ascenso comprometido con su sonido. Actualmente afina los últimos detalles de Doméstico, su primer material en solitario, que cuenta con la participación de grandes músicos mexicanos como Aarón Cruz, Luis Portillo, Rubén Limas, Itto Coutiño, entre otros.

Lo conocí a los 15 años tocando cualquier complejidad de Portnoy de Dream Theater. Desde ese entonces, e incluso antes, es conocido como el mejor bataco de la región. Actualmente, lleva ya 4 años y medio tocando con los hermanos Jesse y Joy Huerta.

Le pedí vernos en su casa. Llegó a Tuxtla luego de una pausa en la gira del grupo. Me atendió mientras se untaba una crema en la muñeca. Lo vi cansado. La vida de músico tiene su precio; sin una relación estable, siempre tocando, de vuelo y vuelo, de hotel en hotel, de soundcheck en soundcheck. Sin embargo, aunque evidentemente desvelado, su amor por la música sigue intacto. Aún se sube al escenario en las fechas en que se supone debiera descansar y compone melodías en su cabeza tan pronto tiene oportunidad.

Chuz siempre se supo músico, y realmente lo es en toda la extensión de la palabra. Lejos de asumirse nada más como baterista, ve en su instrumento la ventana al paisaje de sus posibilidades compositivas: arreglos, secuencias, clases, transcripción. Su casa la habitan instrumentos, cables, amplificadores y consolas. La música es para él un caudal de emociones bonitas, donde no hay coraje, sólo acto creativo, amor.

Doméstico es “música hecha en casa”, donde la prioridad no es la bataca, sino la propia música. Una propuesta de jazz fusion completamente conceptualizada por él en la que presenta una alineación diferente para cada track, compuesta básicamente por un piano, un bajo, sintetizadores, una guitarra, y por supuesto, la batería: “Un balance entre, no el virtuosismo, sino una musicalidad avanzada”. Su idea es “hacer un contraste entre la base acústica y los sintetizadores”.

Aunque quienes lo conocemos hayamos visto en él destacadas posibilidades como baterista, su propuesta actual como músico de cepa, ya superando el rock y el progresivo, resulta sumamente inquietante, seductora. Claramente es en el jazz fusion donde podemos apreciar el mejor despliegue de sus conceptos musicales.

Es Doméstico una provocación a la uniforme oferta musical de hoy en día, una propuesta que emerge de un Chuz cada vez más maduro, que entiende al desarrollo de la creatividad como la única manera de enfrentar la cotidianidad, no sólo en el ámbito musical, sino también en el político y cultural.

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