Texto: Mariana Piña

Mi primer acercamiento con Borges se dio en la biblioteca de mi mamá; entre muchos otros libros, se leía Jorge Luis Borges – Biblioteca Personal, de los más de 100 volúmenes que la integran, escogí el que sería uno de mis más grandes descubrimientos La inteligencia de las flores de Maurice Maeterlinck, fue varios años después que en una feria del libro, lo conocí personalmente, el libro titulado Nueva antología personal, oculto entre varios otros, atrajo mi atención. El libro siempre busca a su lector, las respuestas se esconden ahí.

Definir o tratar de resumir a Borges a través de razonamientos, resulta imposible al menos para mí. Hablaré desde mi corazón, que es realmente el lugar en el que el escritor de voz pausada, de ideas claras y de imaginación infinita, alberga.

La noche que en el sur lo velaron, abrió las puertas de un lugar común para todos los que habitamos este mundo pero que sólo conocemos cuando alguien a quien amamos se ha ido. El escritor describe con precisión el momento en el que, después de la muerte, velamos al ser querido, ese instante en el que:

“hay hasta el alba una casa abierta en el Sur,
una ignorada casa que no estoy destinado a rever,
pero que me espera esta noche
con desvelada luz en las altas horas del sueño,
demacrada de malas noches, distinta,
minuciosa de realidad.”

Con Borges, la realidad cae de lleno, en un mundo construido a partir de ficciones, el escritor nos muestra verdades absolutas, esas que son conocidas por todos, pero que preferimos ignorar para ocultarnos quizás de nosotros mismos, quizás de los otros, “descubrimos que los espejos tienen algo monstruoso”.

Jorge Luis Borges, utiliza su poesía, su relato o su ensayo para retratar el alma humana; con singular magnificencia nos obliga a descubrir los temores con que lidiamos, las alegrías que nos inundan, los amores que atesoramos, “Sé que he perdido tantas cosas que no podría contarlas y que esas perdiciones, ahora, son lo que es mío.”

El universo del escritor, un universo imaginario cargado de realismo, tiende a crear lugares, objetos, personajes, momentos que significan y re-significan la historia humana. Ávido siempre, de ubicar su prosa y sus relatos en espacios geográficos bien delimitados, descritos a la perfección, nos invita a viajar, a conocer y reconocer paisajes comunes caracterizados por el ánimo de desvelar secretos ancestrales que forjan el pensamiento humano. “En el día de hoy, una de las iglesias de Tlön sostiene platónicamente que tal dolor, que tal matiz verdoso del amarillo, que tal temperatura, que tal sonido, son la única realidad. Todos los hombres que repiten una línea de Shakespeare son William Shakespeare.”

La literatura de Borges, plasma recurrentemente objetos que esconden planteamientos filosóficos que han acompañado al hombre a lo largo de su existencia. Misterios tan insondables como Dios, el tiempo, la muerte, la existencia, el encuentro con el ser mismo, se ven reflejados en formas como el espejo, el reloj de arena, el río, el ajedrez.

“¿Quién no se ha demorado ante el severo
y tétrico instrumento que acompaña
en la diestra del dios a la guadaña
y cuyas líneas repitió Durero?”

Así vemos que el tiempo, el espacio y la mortalidad, son ideas recurrentes en el escritor, la realidad planteada a partir de la metafísica se dibuja con esplendor en textos tales como Tlön, Uqbar, Orbis Tertius; La escritura del Dios o El acercamiento a Almotásim.

“Una de las escuelas de Tlön llega a negar el tiempo: razona que el presente es indefinido, que el futuro no tiene realidad sino como esperanza presente, que el pasado no tiene realidad sino como recuerdo presente”

“Alguien me dijo: No has despertado a la vigilia, sino a un sueño anterior. Ese sueño está dentro de otro, y así hasta lo infinito, que es el número de los granos de arena. El camino que habrás de desandar es interminable y morirás antes de haber despertado realmente.”  

Amante de las palabras y de la sinfonía que se compone a partir de ellas, consciente de que éstas determinan, definen o describen al objeto y que al enunciarlo, se evocan no sólo figuras o imágenes determinadas, sino conjuntos de características, vivencias, sensaciones y experiencias, escribe poesía desde sus inicios.

“Pensemos en una cosa amarilla, resplandeciente, cambiante; esa cosa es a veces en el cielo, circular; otras veces tiene la forma de un arco, otras veces crece y decrece. Alguien   –pero no sabremos nunca el nombre de ese alguien– nuestro antepasado, nuestro común antepasado, le dio a esa cosa el nombre de luna, distinto en distintos idiomas y diversamente feliz”

Es así que de forma singular a través de la poesía, al igual que en toda su obra, se percibe su inclinación hacia la búsqueda constante de respuestas, su amor al conocimiento, su admiración por los grandes personajes de la historia y su incesante descubrimiento del ser, de sí mismo.

Jorge Luis Borges, es sin duda uno de los escritores posmodernos más brillantes, conocerlo ha sido una de las experiencias más apasionantes y reveladoras. He de confesar que leerlo no ha sido asunto fácil; sin embargo entre las páginas de sus cuentos, de su prosa, de sus ensayos, encontré a un cómplice que de a poco y con el fluir de las palabras ha logrado que los secretos más profundos escondidos en mi inconsciente, irrumpan y desvelen respuestas que no sólo se hacen patentes, sino que clarifican y conducen mi vida.