Un museo de puertas abiertas

Texto: Factor Dios
Fotografías: Edgar Laram

«La arquitectura es el testigo insobornable de la historia,
porque no se puede hablar de un gran edificio sin reconocer en él
el testigo de una época, su cultura, su sociedad, sus intenciones…»
Octavio Paz

Museo de la ciudad copiaAdornado con un estilo ecléctico neocolonial y como testigo inmóvil de lo que fue Tuxtla Gutiérrez, se encuentra un edificio que por sus características arquitectónicas resulta sin duda peculiar. Es el actual Museo de la Ciudad, que gracias al esfuerzo de la Fundación Fernando Castañón Gamboa y un grupo de voluntarios, cobra vida y se consolida como uno más de esos oasis en el desierto cultural tuxtleco.

Superando los embates de la “modernización” de la capital, el edificio ubicado en la esquina donde confluyen la Avenida Central y Segunda Poniente Norte data de los años 40. Su construcción se llevó a cabo siguiendo el diseño del arquitecto Francisco D’Amico, bajo la dirección del arquitecto y pintor Andrés Luna. Destinado a ser el Palacio Municipal, fungió como tal hasta el año de 1982 cuando fue entregado a la Confederación de Trabajadores de México (CTM). Fue durante esta gestión que el edificio catalogado por el INAH como monumento de valor artístico sufrió una serie de modificaciones que lo alejaron de su aspecto original.

No fue sino hasta el año 2000 que el gobierno estatal decidió entregar el edificio en comodato a la Fundación Fernando Castañón Gamboa. Fue en este año en el que se llevan a cabo las primeras restauraciones, mismas que tenían como propósito revertir los cambios hechos en la época en que la CTM ocupó el edificio, además de darle solución a problemas de filtraciones de agua en el techo y adecuaciones en las salas, baños y sala de juntas.

El Museo de la Ciudad abrió sus puertas en el año 2002 dándole cabida a tres exposiciones: “Tuxtlecos generosos” en una primer sala, “Tuxtla en 1892” en la segunda y se habilitó una tercer sala que tenía como propósito albergar exposiciones temporales. Aunque hubo actividades en esta época, fue hasta el 2012 que una nueva mesa directiva comienza a llevar a cabo acciones para hacer que el museo cobre protagonismo en la vida cultural tuxtleca.

Mediante una planeación estratégica que se extiende para los próximos ocho años, la actual mesa directiva fijó cinco líneas de trabajo en las que se contemplan trabajos de infraestructura relacionados con la restauración del edificio y su ampliación hacia áreas anexas; gestión del proyecto museográfico para enriquecer las exposiciones permanentes que el inmueble alberga; un área de investigación que busca el reforzamiento de la historia y la búsqueda de la identidad del tuxtleco, esperando que en un futuro el Museo de la Ciudad pueda convertirse en un centro de investigación sobre Tuxtla; consolidar un área de comunicación que permita establecer vínculos con la sociedad en general, así como con otros museos y universidades nacionales y extranjeras; y el punto más importante, la gestión de un proyecto cultural que persiga la idea de un museo vivo, con constantes eventos culturales que generen incesantemente un análisis de la identidad del tuxtleco a través del diálogo y participación de sus ciudadanos.

En los últimos dos años, la actual administración ha logrado vínculos con importantes entidades; una de ellas es el Instituto de la Juventud de Quebec y fue a través de este vínculo que fue posible contar con el apoyo de una museógrafa con quien se pudo catalogar las piezas existentes según su tipo, características y estado actual de conservación, y a su vez se logró crear una política de colección para poder determinar qué objetos se pueden o no recibir en donación. Esto último con el propósito de exhibir lo más representativo e importante para la ciudad.

Es importante mencionar que en este año el ayuntamiento de la ciudad a través del departamento de obras públicas y la Universidad Autónoma de Chiapas invertirán 3 millones y medio de pesos en la rehabilitación de la techumbre del edificio devolviéndole el aspecto original, siguiendo los lineamientos del INBA asesorados por el INAH. Trabajos que resultan urgentes ya que debido a una enorme cantidad de goteras y filtraciones las salas superiores del museo quedan inhabilitadas en la temporada de lluvias, imposibilitando así el propósito de crecimiento del número de salas.

El Museo de la Ciudad ha ido creciendo y cobrando importancia gracias al trabajo y compromiso de un grupo de voluntarios, entre ellos Mariana Villa y Gerardo Ventura quienes hacen posible los conciertos de jazz de cada sábado, y la gente de Urbania y Caleidoscopio que se encargan de las dos exposiciones mensuales.

Contrario a lo que podría parecer, en Tuxtla hay mucha gente joven con inquietud y ganas de mostrar su trabajo; difundir, organizar y promover eventos culturales.

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