Texto: Mario Alberto Bautista

HannahArendtWEB¿Es frívolo el mal? Tal es la cuestión que planteó hace más de medio siglo la filósofa Hannah Arendt en Eichmann en Jerusalén, estremecedora reflexión acerca del juicio de Adolf Eichmann, responsable de supervisar el transporte de los prisioneros judíos a los campos de concentración nazis.

La película dirigida por Margarethe von Trotta hurga en este pasaje de la vida de Hannah Arendt, acusada por un amplio sector de la comunidad judía internacional, así como por varios intelectuales, de banalizar el problema del mal, cuando lo que buscaba no era examinarlo superficialmente sino, desde luego, profundizar en los mecanismos por los que un ser humano renuncia a su conciencia para convertirse en una pieza más de un sistema opresor.

El filme de von Trotta se desmarca de las facilidades de las películas biográficas; de sus, digamos, convenciones (una biografía debe fijar nombres, fechas, acontecimientos), pues poco se le dice al espectador acerca de los personajes, a los que se suele identificar por nombres y apellidos, y que por lo general no hacen más que recitar lugares y épocas para proporcionar un contexto confortable, un paisaje reconocible: apenas si nos damos cuenta que Mary (Janet McTeer), la amiga de Arendt (Barbara Sukowa), es la escritora Mary McCarthy, o que el Norman (Matthias Bundschuh) que intenta ridiculizarla es el escritor Norman Mailer: los personajes, pues, parecen existir por sí y para sí, y recuerdan aquel dictum de Horacio Quiroga: cuenta tu historia como si sólo le interesara a unos cuantos, incluido tú mismo.

En el capítulo “El problema del mal”, una de las lecciones o conferencias de la ficticia escritora Elizabeth Costello en la novela homónima de J.M. Coetzee, señala que hay horrores que no deben nombrarse, como si mencionarlos significara convocar, más que a las personas malvadas, al mal mismo. En Hannah Arendt se plantea lo contrario: sólo nombrando el mal, esa palabra cuyas atroces implicaciones parecen diluirse cada vez que se menciona, pueden entenderse sus meandros y aristas. Nombrar es conjurar.

Una soberbia lección de cine y de voluntad moral.

Director
Margarethe von Trotta
Guión
Pam Katz y Margarethe von Trotta
País
Alemania
Género
Drama
Duración
113 min.
Año
2012

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