Una nueva manera de hacer arte

Y quizá no tan nueva, han pasado ya treinta años desde que la consola Atari vio la luz, y desde ese entonces la trasformación ha sido impresionante. Ahora es posible experimentar (nótese el verbo) historias y tramas que nada le piden a grandes producciones cinematográficas.

¿Son los videojuegos una nueva manera de hacer arte? Al parecer sí. Bueno, tal vez. La verdad es que quién sabe; pero al menos el Museo de Arte Moderno de Nueva York (más conocido como el MoMA) adquirió el código con el que fueron creados 22 juegos de video, para que fueran expuestos en su galería Phillip Johnson.

La decisión de incluir videojuegos en las galerías del MoMa ha causado polémica, hay quienes aseguran que es una verdadera torpeza exponer un Picasso o un Van Gogh cerca de estas pantallas electrónicas y sus respectivas consolas; lo cierto es que dicha polémica a nadie beneficia más que a la propia industria de los juegos de video que en estos momentos es igual o más grande que la cinematográfica.

Mientras los más puristas se siguen rasgando las vestiduras, los encargados del Museo de Arte Moderno de Nueva York han declarado que la actual lista de 22 juegos de video llegará a 40 y que esperan sea muy pronto.

Para poder ser incluidos en esta galería, el MoMA ha tomado en cuenta no sólo los aspectos visuales, sino elementos relacionados con el diseño del propio videojuego. Los puntos a considerar son:

Comportamiento: el videojuego debe ser capaz de provocar sensaciones, un buen juego de video condiciona el comportamiento, movimientos y en algunos casos hasta el sentimiento de los jugadores.

Estética: el MoMA se refiere a esto como “intención visual”, y no es más que la belleza que puedan conseguir los programadores en su producto final. Obvio, es necesario considerar el contexto en el que fueron creados para poder establecer una comparación entre, digamos, Mario Bros. y The Last of Us.

Espacio: o el manejo de éste. Los videojuegos al no estar sujetos a leyes físicas como muchas más formas de arte, tienen la posibilidad de alcanzar “nuevos grados de libertad expresiva y espacial”.

Tiempo: como en una buena obra literaria, el tiempo de la historia puede extenderse por siglos a lo largo de las páginas, o ser de apenas unos cuantos segundos. Este es otro de los aspectos que el MoMA ha elegido para considerar la exposición de un videojuego o no.

Algunos de los videojuegos que el MoMA ha considerado para exponer son:

Pac-Man (1980)
Tetris (1984)
Myst (1993)
SimCity 2000 (1994)
The Sims (2000)
Portal (2007)
Canabalt (2009)
Spacewar! (1962)
Magnavox Odyssey (1972)
Pong (1972)
Snake (1970)
Space Invaders (1978)
Asteroids (1979)
Donkey Kong (1981)
Super Mario Bros. (1985)
The Legend of Zelda (1986)
NetHack (1987)
Street Fighter II (1991)
Super Mario 64 (1996)
Minecraft (2011)

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